Todos sabemos que una de las principales causas para que una persona decida voluntariamente terminar la relación contractual, es por la relación con el jefe.

Muchas organizaciones generan y promueven diversas estrategias para desarrollar el liderazgo, pero lamentablemente, no siempre son efectivas para cambiar los hábitos de algunas personas.

 

Los líderes organizacionales son muchas veces ciegos a las distintas prácticas de cada jefe. Es de esperar que sea así, ya que es imposible para ellos saber qué hacen en cada interacción con sus equipos o pares. Por lo mismo, te presentamos a continuación distintas recomendaciones para que puedas sobrellevar y superar estas situaciones, que muchas veces son muy incómodas.

 

Revisa tus creencias

Antes de avanzar con medidas más activas frente a la relación con tu jefatura, es importante que revisemos si nuestras creencias y percepciones son correctas frente a los comportamientos de un jefe. Por ejemplo, un jefe puede estar con mucho trabajo y ha considerado que no tendrá la capacidad para explicar a tiempo y hacer el trabajo para delegarlo.

 

También, puede que su comportamiento evitativo esté relacionado a cuestionamientos de su propio jefe o de temas personales, por lo que ha estado más distante. Estas u otras razones ocurren todos los días, y a pesar de que siempre las situaciones pueden manejarse mejor, todos somos personas y no siempre tenemos las mejores semanas.

 

En general, si tenemos paciencia, deberíamos observar que de a poco nuestro jefe retomará su comportamiento habitual y dejará de evitarnos. Cuando recomendamos tener paciencia, se tiene que entender para comportamientos que no sobrepasen obviamente el respeto y la dignidad de las personas.

 

Pasan el tiempo, pero ¿no ha cambiado nada? es tiempo de revisitar otras hipótesis, con la mente abierta, para encontrar la mejor solución.

 

Reconstruir las relaciones

Antes de asumir cualquier conclusión sobre los comportamientos de otras personas, o inclusive de difundir esas conclusiones con otros, podemos conversar, idealmente sin agenda y evitando temas concretos del trabajo. Recuerda que un buen jefe debe ser realmente un líder dispuesto a escuchar.

 

Podemos invitar a nuestro jefe a un café o dada la situación actual, hacerlo por videollamada. Sea como sea, lo importante es que expongamos nuestro parecer y nuestras percepciones, sin asumir nada por ahora, solo declarando lo que vemos y cómo nos afecta.

 

Por ejemplo, “últimamente he visto que no conversamos y no revisamos los avances en estos proyectos, y cuando estamos en reuniones, no me has preguntado nada o entregado feedback. Para mi es importante esto, ya que de vez en cuando necesito una guía”. Nos podemos encontrar con un fin de respuestas, y tenemos que estár atentos y abiertos frente a cada posible reacción.

 

Habrá jefes que nos respondan que solo fue un descuido y que serán más conscientes, o que pensaban que dejándolos solos se sentirían más autónomos y libres. Es importante también leer si las respuestas se muestran con un interés genuino de reconstruir relaciones.

 

Por otro lado, puede que veamos respuestas más indiferentes o evitativas, con lenguaje no verbal que nos indica que hay un problema.

 

Si este último es el caso, es importante indagar más y explorar de forma respetuosa, para identificar el problema. Desde luego, pueden pasar un sinfín de escenarios, que nuestro jefe simplemente tiene una personalidad evitativa, pero que no es nada personal con nosotros o que no les gusta nuestro estilo de trabajo, y no ha sido suficientemente valiente para dar feedback. Existen cientos de posibilidades, lo importante es identificarlas para tomar las acciones correctas frente a cada caso.

 

Desarrollo personal

La verdad es que, independientemente del resultado que obtengamos hasta ahora, es importante declarar que manejar las situaciones de esta forma ya es un desarrollo personal.

 

Adicionalmente, estos procesos que son claramente desagradables e incómodos, son importantes para ser conscientes la próxima vez que tengamos un jefe. Tendremos decenas de jefes y hay que ser versátil para saber construir relaciones con cada uno de ellos.

 

En el caso que tengamos más información sobre lo que ha causado esta relación más evitativa, tenemos que tomar acciones. Si fue un simple descuido de parte de nuestro jefe, solo monitorear el cambio de actitud y promover, de parte nuestra, la reconstrucción de la relación.

 

Si en cambio, vemos que existen temas de desempeño nuestro, es esencial que no lo tomemos como algo personal, y empezar a trabajar en ello hasta superarlo.

 

En caso que no sea nada de lo anterior, sino que visualizamos un capricho por parte de nuestro jefe, algo que no solo vemos nosotros, sino que también nuestros pares e inclusive otras personas se dan cuenta que es algo puntual contra nosotros, es tiempo de tomar acciones más duras.

 

Tiempos de cambio

Si vemos que la organización no tiene disposición para que la persona actúe diferente, puede que un cambio de área u organización sea lo necesario para sobrevivir. Es injusto, pero buscar este tipo de cambios puede demostrar a la organización que el estilo de liderazgo de tu jefe le hace mal a la empresa.

 

Un estudio de LinkedIn demostró que la contratación interna es clave y considerado uno de los factores determinantes para que los trabajadores permanezcan en las empresas.

 

Lamentablemente, las organizaciones no siempre tienen la flexibilidad o son suficientemente dinámicas para hacer estas modificaciones en los liderazgos de las personas, puede tomar años, y nadie merece esperar tanto.

 

Por lo que, si tienes la oportunidad de ver otro cargo dentro de la organización o fuera de ella, es recomendable hacerlo.

 

En el mediano plazo, si tienes el potencial, persistencia y resiliencia, podrás demostrarle a ex jefe y a la organización que se pueden hacer las cosas mejor, con una forma adecuada.

 

Y ¿si se sobrepasan los límites?

Hasta ahora, hemos conversado sobre comportamiento no adecuado, pero no de aquellos estilos de liderazgo que sobrepasan los límites, que están relacionados con humillar, acosar o abusar.

 

En este sentido, si se sobrepasa el respeto y ataca la dignidad personal las recomendaciones anteriores se vuelven inadecuadas, ya que es tiempo de tomar medidas duras.

 

Las organizaciones generalmente pueden tener una línea de denuncias, para dejar de forma anónima o no, declaraciones sobre actos que se están cometiendo en la organización.

 

De no existir, es importante pedir una reunión con el Gerente General y ser valiente para levantar los casos, pidiendo discreción y confidencialidad. Es verdad, que hacer esto expone a las personas, y ese miedo existe ya que no quieren publicar abiertamente lo que está pasando, sino que tan simplemente la organización se haga cargo.

 

Los tiempos han cambiado, y los Gerente Generales hoy saben que tienen que tomar medidas rápidas cuando alguien denuncia, ya que si se han atrevido es porque no aguantan más.

 

Se valiente y atrévete a dar este paso, ya que no solo será un alivio para ti, sino para otros que están viviendo lo mismo. Las consecuencias de esta denuncia también cambiarán la cultura organizacional y enviarán un mensaje claro a quienes sigan comportándose inadecuadamente.

 

La respuesta está en tus manos

La situación laboral actual, en la que gran parte de las personas se han visto obligadas a desempeñar sus funciones de forma remota, es otro factor que puede convertirse en un arma de doble filo.

 

No interactuar con las personas cara a cara y hacerlo desde un computador, ya es complejo, principalmente por el hecho de no comprender lo que la otra persona quiere expresar realmente al no ver su lenguaje corporal.

 

Por lo mismo, si notas cambios en el tono de voz, o expresiones de parte de tu jefe cuando están en una videollamada, es importante que lo anotes y luego analices su comportamiento en el tiempo, para luego tomar una decisión realista.

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